Pedicura

Pedicura en verano: cómo mantener tus pies perfectos entre visitas

Pedicura en verano: cómo mantener tus pies perfectos entre visitas
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Cuando llega el calor, los pies se convierten en protagonistas: sandalias, chanclas y playa los dejan a la vista todo el día. Por eso, en verano una buena pedicura no es solo un capricho estético, sino también una forma de cuidar la salud de la piel y las uñas frente al sudor, la arena y el roce constante del calzado abierto. La buena noticia es que, con algunos gestos sencillos, puedes conservar el resultado de tu pedicura mucho más tiempo y llegar a la siguiente cita con los pies en plena forma.

Por qué el verano exige un cuidado especial

El aumento de la temperatura provoca más sudoración y favorece la aparición de durezas, especialmente en talones y zonas de apoyo. Además, caminar con los pies descubiertos aumenta el riesgo de golpes, rozaduras y pequeñas grietas que, si no se tratan, pueden hacerse más profundas. A esto se suma el contacto directo con arena, cloro de la piscina o sal del mar, elementos que resecan la piel y pueden debilitar el esmalte si no se protege correctamente.

Cuidar los pies en esta época no consiste solo en que luzcan bonitos, sino en mantenerlos sanos: una piel bien hidratada y unas uñas bien cuidadas previenen molestias como durezas dolorosas, uñas encarnadas o infecciones fúngicas, mucho más frecuentes cuando el calzado es abierto y los pies están expuestos a distintas superficies.

Rutina diaria para alargar los resultados

Después de una pedicura, unos minutos al día bastan para que el efecto dure semanas. Estos son los hábitos que marcan la diferencia:

Cuidado del esmalte

Si llevas esmalte semipermanente o tradicional, usa chanclas en la piscina y en la playa: el cloro y la arena aceleran el desgaste y pueden opacar el brillo. Al secarte los pies, hazlo con toques suaves en lugar de frotar directamente sobre las uñas recién pintadas.

Errores que estropean la pedicura antes de tiempo

Hay costumbres muy habituales en verano que, sin darnos cuenta, acortan la vida de una pedicura recién hecha. Caminar descalzo sobre superficies calientes o abrasivas, como el suelo de la piscina o la arena muy seca, reseca la piel en exceso. Cortarse las uñas de forma incorrecta, dejando los bordes demasiado cortos o redondeados, favorece que se encarnen. Y usar herramientas no desinfectadas para retocar en casa puede provocar pequeñas infecciones que después son más difíciles de tratar.

Otro error frecuente es esperar demasiado entre una pedicura y la siguiente. Aunque el esmalte aguante, la piel de los pies necesita repasos periódicos para no acumular durezas gruesas que luego cuestan más de tratar.

Unos pies cuidados no solo se ven mejor: caminan mejor, duelen menos y están más protegidos frente a pequeñas lesiones que en verano son más fáciles de sufrir.

Cuándo conviene repetir la pedicura

Como orientación general, entre tres y cinco semanas es un buen intervalo para volver a cuidar los pies en profundidad, aunque depende mucho de cada persona: el ritmo de crecimiento de la uña, el tipo de piel y el uso que se le da al calzado abierto influyen en ese plazo. Si notas que aparecen durezas, que la piel se agrieta en los talones o que el esmalte pierde su aspecto, es buena señal para no retrasar la siguiente cita.

Cuidar los pies en verano es, en el fondo, una forma de cuidarte a ti misma un poco cada día. Con constancia y los gestos adecuados, el resultado de la pedicura se mantiene más tiempo y tus pies estarán listos para lucir cómodos y sanos durante toda la temporada.

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